Mientras en gran parte del país la electricidad es un servicio básico garantizado, en la comuna
de General Lagos, en el extremo norte de la región, cientos de habitantes continúan
dependiendo de generadores a petróleo y sistemas solares para acceder a energía solo
durante algunas horas del día.
La situación afecta a más de 300 familias de localidades como Visviri, que hasta hoy no
cuentan con suministro eléctrico permanente, pese a que el proyecto de electrificación
comenzó hace casi dos décadas.
Según explicó el gobernador regional de Arica y Parinacota, Diego Paco Mamani, la
iniciativa estuvo paralizada por años debido a una combinación de obras inconclusas,
observaciones técnicas, dificultades ambientales y trámites administrativos que impidieron su
ejecución definitiva.
"Cuando asumimos esta administración, entendimos que no se trataba solo de recuperar un
proyecto abandonado, sino de resolver una deuda histórica con las familias que viven en
nuestra frontera", sostuvo la autoridad.
El proyecto también es visto como una herramienta estratégica para fortalecer la presencia
humana en la frontera. En esa línea, el delegado provincial de Parinacota, Sebastián
Huerta, destacó que la llegada de energía permanente tiene una dimensión social y territorial
clave para el desarrollo de la zona.
"En General Lagos hay familias que llevan casi veinte años esperando tener luz. Eso pesa
cuando una familia decide si se queda, si abre un negocio o si sus hijos pueden hacer su vida
acá. El Presidente Kast nos ha pedido fortalecer la frontera con seguridad y desarrollo. Eso
significa que Carabineros y el Ejército cuenten con los medios para controlar el territorio y que
las familias tengan las condiciones para quedarse y salir adelante. Por eso el Gobierno
Regional y el Gobierno de Chile están trabajando juntos para sacar adelante este proyecto. La
electricidad permanente es un paso concreto para repoblar nuestra frontera. No existen
fronteras seguras con fronteras vacías", afirmó.
La iniciativa contempla cerca de 94 kilómetros de líneas de media tensión y más de cuatro
kilómetros de redes de baja tensión, con una inversión regional cercana a los $1.500 millones.
Frenar el despoblamiento
Desde el Gobierno Regional aseguran que el impacto del proyecto no solo apunta a mejorar la
calidad de vida de los habitantes, sino también a fortalecer el desarrollo de la comuna más
septentrional del país.
La llegada de electricidad permanente permitirá potenciar establecimientos educacionales,
postas rurales, emprendimientos, actividades ganaderas y el turismo en la zona altiplánica.
Pero, además, busca enfrentar uno de los desafíos más complejos del territorio: el
despoblamiento.
"Es difícil pedirles a las nuevas generaciones que permanezcan en sus localidades cuando no
cuentan con servicios básicos para desarrollar su vida y proyectar su futuro", planteó el
gobernador.
Desarrollo y soberanía
La autoridad regional sostuvo que el debate sobre la frontera no debe limitarse únicamente al
control migratorio o la seguridad, sino también considerar las oportunidades de desarrollo para
quienes viven en estas zonas extremas.
En esa línea, afirmó que una frontera con actividad económica, servicios y oportunidades
contribuye a fortalecer la presencia del Estado y la soberanía en territorios estratégicos para el
país.
"Vivir en la frontera no puede significar tener menos derechos ni recibir menos oportunidades.
General Lagos es Chile y sus habitantes merecen las mismas condiciones de desarrollo que
cualquier otra comunidad del país", afirmó.
El objetivo es que la comuna, considerada la última de Chile sin suministro eléctrico
permanente, pueda finalmente dejar atrás una espera que ya se extiende por casi 20 años y
abrir una nueva etapa para sus habitantes.






